Organizar cursos de costura sin perder el hilo

Organizar cursos de costura sin perder el hilo

¿Has pasado un número incal­cu­lable de horas pegado a la máquina de coser? ¿Eres un experto en costura? ¿Tienes ganas de pasar al siguiente nivel y compartir tu conoci­miento con las personas que quieran aprender a coser? Con las herra­mientas adecuadas, puedes organizar tus propios cursos y dedicarte a ello en cuerpo y alma. ¡Sigue nuestros consejos para pasar a la acción con buen pie!

Índice

  1. Encontrar alumnos
  2. Escoger qué especia­lidad enseñar
  3. Estruc­turar tus cursos de cocina
  4. Fijar los precios de tus cursos de costura
  5. Encontrar un espacio para tus cursos

1. Encontrar alumnos

Antes de lanzarte con la organi­zación de tus cursos de costura, es impor­tante que te informes sobre si hay una necesidad en tu zona. Si no hay personas intere­sadas en la costura en tu ciudad o en los alrede­dores, la apuesta es arriesgada.

Busca si ya existen cursos y escuelas. Esto signi­fi­caría que efecti­va­mente hay demanda, pero también que tendrás que diferen­ciarte para atraer alumnos. No te desanimes si ya hay cursos bien posicio­nados, que a primera vista parecen «mejores» que los tuyos. Esto es muy subjetivo y seguro que tienes un toque personal que aportar.

¿No hay ningún curso ni escuela en el horizonte? Pregunta en tu entorno si conocen a personas intere­sadas o que se hayan quejado de que no haya este tipo de cursos en tu zona. No te lances si lo que encuentras en tu inves­ti­gación es falta de interés o al menos empieza en tu casa poco a poco para que los gastos iniciales sean mínimos. Dedícale un tiempo limitado y observa cómo evolu­cionan la idea y el proyecto.

2. Escoger qué especialidad enseñar

Costura, bordado, ambas… la elección de lo que quieres enseñar es tuya. Es conve­niente centrarse en una o un par de técnicas especí­ficas en lugar de querer abarcar demasiado y disper­sarse. Más vale ser bueno en pocas áreas que mediocre en todas.

Si no eres experto en ciertas técnicas de costura o bordado, no las enseñes. No hay nada más proble­mático que no tener una solución que ofrecer cuando un alumno, que espera un mínimo de compe­tencias por tu parte, te hace una consulta. Si decep­cionas a tus alumnos, esto tendrá una reper­cusión en tus cursos y su reputación.

Para organi­zarte a la perfección, puedes preparar un tipo de curso los martes, otro los jueves y otro los sábados. Si están dirigidos a diferentes tipos de público, podrás tener una oferta variada. Con Weezevent, configura sesiones en menos de lo que tardas en coser un tomate de un calcetín.

3. Estructurar tus cursos de cocina

¿Vas a dar clase a princi­piantes o a alumnos experi­men­tados? ¿Tus cursos estarán orien­tados a la creación de diferentes proyectos —dos tipos de falda, tres cortes de camiseta—, a un tema —cómo crear una falda sencilla (para princi­piantes)— o a una técnica —coser una crema­llera—?

Es prefe­rible enseñar una técnica o cómo hacer un proyecto específico, como bordar una toalla con punto de cruz o hacer una bufanda de ganchillo, que querer abarcar la costura de forma global. Cuanto más consigan dominar tus alumnos una técnica o un tipo de proyecto, más ganas tendrán de continuar apren­diendo contigo.

El número de técnicas/proyectos que enseñas, de sesiones de clase y su duración también son temas que hay que pensar con calma. Lo mismo que la estructura de cada clase. Empieza la clase con las técnicas más difíciles previstas para esa sesión, cuando los alumnos aún están frescos. Estarán más recep­tivos a escuchar tus consejos y a ponerlos en práctica.

Con los princi­piantes, tendrás que empezar por lo básico de lo básico: cómo utilizar una máquina de coser, cómo coser en línea recta, etc.

4. Fijar los precios de tus cursos de costura

A la hora de fijar los precios de tus cursos de costura, tienes que deter­minar a qué corres­ponde una unidad de precio: una hora, una sesión, un día, un mes, un número deter­minado de proyectos, etc. Hay muchos elementos que pueden hacer variar tus precios. Por ejemplo, la comple­jidad de las técnicas que enseñes, la duración de las clases, los precios de la compe­tencia y el material y herra­mientas que ofrezcas jugarán un papel impor­tante.

Redactar un programa de los cursos, con la lista de las sesiones y técnicas/proyectos que se vayan a enseñar, te dará una idea de la comple­jidad y, por lo tanto, de la duración adecuada para las clases de tus cursos de costura y de los cursos en sí.

Indepen­dien­te­mente del precio fijado, asegúrate de recibir el importe antes del comienzo de cada curso o clase. Para ello, puedes utilizar una herra­mienta muy intuitiva y fácil de utilizar: un sistema de inscripción online. Esto te garan­tizará que los pagos se realicen en el plazo que decidas. Además, los alumnos que hayan pagado su curso de antemano a través de una web estarán más motivados a la hora de acudir, frente a personas que estén en duda y tengan la opción de pagar direc­ta­mente en clase u online.

Escoge el precio que quieres cobrar por hora y multi­plícalo por el número de horas de clase que tiene el curso. Divídelo a conti­nuación entre el número de alumnos y darás con un precio justo.

Ajústalo en función de la demanda. Si esta es elevada, sería posible aumentar los precios y a la inversa en caso de que sea baja. En cualquiera de los casos, que no sea algo desme­surado ya que esto rara vez es una buena opción.

5. Encontrar un espacio para tus cursos

En función del número de estudiantes que vayan a acudir, tus cursos pueden tener lugar en espacios comple­ta­mente diferentes. En tu taller, si es una clase parti­cular, o en una gran sala si es un curso en grupo… Sobre todo, no te dejes aquí todo tu presu­puesto, especial­mente si tienes que alquilar herra­mientas especí­ficas —máquinas de coser, etc.— y/o comprar material consu­mible —telas, hilos, lazos, etc.— para tus alumnos.

En general, los profe­sores suelen empezar con sus cursos de costura en casa, en una habitación trans­formada en taller. En cualquier caso, al principio no lo harás por el dinero sino sobre todo por pasión. Con el tiempo, la actividad puede conver­tirse en rentable, pero primero habrá que pasar por varias etapas y tener deter­mi­nación para ofrecer los mejores cursos de costura posibles a los alumnos. Entonces será el momento de buscar el espacio ideal.

Lánzate ya mismo con las herra­mientas adecuadas, entre ellas nuestra solución todo en uno. Su gran variedad de funcio­na­li­dades, fáciles de manejar, te darán un empujón ¡que siempre es de agradecer en el comienzo de una actividad! Descú­brelas pinchando en este botón:

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