Cómo impartir un taller o workshop

Cómo impartir un taller o workshop

¿Has decidido —o te han encargado— organizar talleres o workshops? Es una buena idea pera compartir conocimiento o habilidades en empresas, clubes o asociaciones. Además, para transmitir conocimiento de esta forma no hace falta reinventar la rueda. Solo hay que aplicar unas reglas básicas para que la comunicación grupal funcione. En este artículo, explicamos los puntos imprescindibles para que impartas tu taller o workshop con éxito.

Índice

  1. Preparar el terreno
  2. Liberar la creatividad
  3. Permitir practicar
  4. Prever pausas
  5. Cumplir con la checklist
  6. Utilizar trucos de profesional

1. Preparar el terreno

La preparación es el elemento básico de un taller de éxito y será el que te ayude te ayude a impartirlo con confianza. Desarrollar un programa o un hilo conductor para tu taller es una buena manera de asegurarte de que estás suficientemente preparado y de que tendrás tiempo para abordar todos los puntos que te gustaría. ¡Ojo! A veces es tentador querer ir lo más rápido posible para transmitir el máximo de conocimientos posible. Es mejor que seas realista respecto al tiempo que quieres dedicar a cada actividad sin dudar en eliminar temas para organizar mejor tu tiempo.

En primer lugar, reflexiona sobre los objetivos de tu taller. Anótalos en una libreta o en cualquier otro documento para tenerlos a mano mientras trabajas. De esta forma, podrás consultarlos mientras planificas cada actividad, haciéndote las siguientes preguntas: ¿Las actividades que estoy preparando ayudan a alcanzar los objetivos del taller? ¿Permiten que el grupo se relaje y se conozca? Si la respuesta es no, probablemente no merezca la pena incluir la actividad en tu taller.

A continuación, crea una página web o un microsite en Weezevent para configurar las fechas y sesiones de tus talleres en unos pocos clics. Describe el contenido de tus talleres y genera interés para que los curiosos quieran asistir. Para resultar atractivo, apuesta por mostrar lo que te diferencia. Existen miles de talleresen todo el país y probablemente cientos en tu ciudad. ¡Sé creativo!

2. Liberar la creatividad

Nos hemos acostumbrado a los talleres que acaban siendo simples presentaciones o debates en grupo. Son más fáciles de organizar pero con un poco más de esfuerzo pordemos ayudar a los asistentes a aprender mucho más, a través de un verdadero taller. ¡Y disfrutándolo mucho más! Los asistentes memorizan mucho más fácil cuando están implicados activamente en su aprendizaje y si el taller es interesante y dinámico.

El desarrollo dinámico de un taller también facilita que el grupo comparta sus experiencias. Tú puedes aportar tus conocimientos y tu experiencia, pero es esencial que todos y cada uno de los asistentes se impliquen.

Pregúntate si hay alguien en el grupo que podría haber vivido —directa o indirectamente— una situación relacionada con el tema que estás tratando. Si crees que es así, busca la forma de hacer que esa persona participe. Haz una ronda rápida para que cada asistente haga un comentario o reparte a los asistentes en grupos pequeños con una tarea. Aunque tú controles mejor el tema, puedes crear juegos u otras dinámicas para que los asistentes comuniquen sus propias experiencias con confianza. ¡Esto hará que tu taller sea más ágil y motivador!

Se recomienda hacer que el grupo se mueva un poco físicamente cada 90 minutos aproximadamente. Un ejercico rápido, un juego o simplemente cambiar de silla o de disposición de las mesas impedirá que los asistentes se adormilen.

3. Permitir practicar

Si tu taller trata sobre una actividad práctica —como la jardinería o el desarrollo informático—, asegúrate de que dejas tiempo suficiente para que los asistentes pongan en práctica sus nuevas competencias. Esto les ayudará a ganar confianza y recordarán mejor lo que han aprendido. Sobre todo si pueden repetir el ejercicio, aprendiendo de los errores cometidos la primera vez.

4. Prever pausas

Al organizar un taller, es fácil olvidarse de programar pausas —siempre tenemos la impresión de que hay que meter actividades y nos falta tiempo para todas las que nos gustaría incluir—. Sin embargo, tanto tú como los asistentes sois humanos y el cansancio aparecerá. Y este último dificulta la comprensión y la memorización de nuevos conocimientos.

Si tu taller dura aproximadamente 2 horas, en general se podría tomar un té o un café al final de la sesión. Si dura ma´s de 2 horas es recomendable planificar una pausa cada dos o tres horas con una actividad rápida y estimulante a continuación para retomar la sesión con una actitud favorable.

5. Cumplir con la checklist

  • ¿Has respetado un equilibrio entre los diferentes tipos de actividad?
  • ¿Está bien repartido el tiempo entre actividades prácticas, momentos de activación y pausas?
  • ¿Sabes lo que vas a decir y cómo vas a abordar los temas?
  • ¿Has previsto el espacio,  el mobiliario y las bebidas que vas a ofrecer?
  • ¿Tienes todo el material que necesitas?
  • Algunos asistentes tienen necesidades específicas, ¿cómo vas a gestionarlas?
  • ¿Tu página de inscripción online es intuitiva y clara para tus futuros asistentes?

6. Utilizar trucos de profesional

Píldoras

Son pequeños momentos que aportan energía y concentración al grupo. Puede ser algo tan sencillo como unos estiramientos o cambios de silla, o un juego sencillo como el de los ruidos de animales: asigna a cada asistente un animal y que todo el mundo cierre los ojos. El desafío para los asistentes consiste en, paseando por la sala, sin hablar —solamente imitando el ruido de su animal—, agruparse por especies. Escoge al menos tres animales de cada especie.

Rondas rápidas

Siguiendo un orden lineal, cada asistente habla cuando llega su turno sin que los demás le interrumpan ni hagan comentarios. Esto puede ser útil como introducción a un taller o para conocer el nivel de conocimientos del tema que tiene cada asistente.

Brainstorming

Saca el máximo de ideas posible en un tiempo mínimo. Empieza proponiendo un tema y pide a los asistentes que diga todas las ideas que se les pasen por la cabeza, lo más rápido posible —sin autocensura y sin debatirlas—. Esto fomenta la creatividad y un flujo libre. Escribe todas las ideas para debatirlas posteriormente.

Banco de preguntas

Si surgen preguntas o sugerencias en un momento en el que no puedes responderlas inmediatamente, anótalas en una hoja de papel de gran tamaño colocada en la pared para poder abordarlas más tarde. Esto te permite mantenerte centrado en lo fundamental, al tiempo que tranquiliza a los asistentes, que tendrán su respuesta un poco más tarde.

Grupos pequeños

Los asistentes suelen sentirse más a gusto, a la hora de comunicar, cuando están en grupos pequeños. Se sienten más libres de participar en los debates. Explica con claridad lo que quieres que el grupo haga como tarea, escribe las tareas a la vista de todos. Si quieres que se comente después, asegúrate de que una persona de cada grupo tome notas.

Respuestas de los compañeros

No tienes por qué ser tú quien conteste a todas las preguntas. Si es posible, deja que sea el propio grupo el que responda. Cuando una persona hace una pregunta, pregunta al grupo si alguien tiene una respuesta que darle. Por supuesto, tú te encargarás de dar una respuesta si nadie más lo hace o también de hacer apuntes que puedan faltar.

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